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Alimentación saludable en familia. ¿Por dónde comenzamos?

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alimentación saludable en familia  

Hoy sabemos que muchos de los mensajes con los que, con toda la mejor intención, nos educaron en temas de alimentación estaban equivocados o han quedado obsoletos. Mensajes como “los niños necesitan azúcar para crecer”, “si le agregas azúcar es más divertido y sabroso”, “hasta que no te lo comas todo no podemos ir a jugar” que escuchamos mientras crecíamos y que sin duda nos veremos tentados a repetir pero hoy son un lastre para poder progresar hacia una sociedad más saludable y necesitamos ser conscientes de ello para poder dejarlos atrás.

 

Nunca mejor dicho “renovarse o morir” y es que en vista de las crecientes cifras de obesidad infantil y de que día sí y día también se ofrecen productos azucarados a los niños en distintos entornos como parques, salidas e incluso en colegios y en centros de salud (contradictorio totalmente) resulta prioritario que prestemos atención a la herencia alimentaria que estaremos dejando.

 

En el lado positivo de la historia he podido notar como cada día más familias acuden a las redes sociales y blogs/webs en busca de información y herramientas que sirven de apoyo para practicar unos hábitos saludables, a pesar de que en esta búsqueda se verán expuestos a enfoques contradictorios y les dificultará la tarea de ponerse en marcha.

 

alimentación saludable en familia

 

Es por esto que a continuación comparto algunos consejos para apuntarte a la lista de hogares saludables y si al leerlo notases que vas por buen camino, entonces: ¡enhorabuena y a seguir así! De lo contrario, ¡hoy es un buen día para comenzar!

 

1.     Si hay un bebé en la familia, el mejor alimento posible a ofrecerle será la leche materna.

De forma exclusiva hasta los 6 meses y de forma complementaria por lo menos hasta los 12 meses, aunque se recomienda mantenerla hasta los 24 meses o hasta que mamá y bebé decidan (no hasta los 15 meses ni hasta los 3 años ni hasta los 5 años…ante la duda léase nuevamente la frase en negrita).

 

¿Quiere decir esto que un bebé alimentado con fórmula no podrá crecer saludable? Para nada, las fórmulas infantiles serán una alternativa válida a las que recurrir en casos en los que no sea posible ofrecer leche materna, pero aprovecho para comentar que con el apoyo de una asesora o consejera de lactancia se pueden superar muchas de las situaciones que suelen dar pie al abandono precoz de la misma.

 

2.     Desde los 6 meses en adelante ofrece y consume alimentos (en lugar de productos).

Un trozo de patata cocida con aceite de oliva virgen extra (aplastado o no según el método de inicio de alimentación complementaria), un trozo de boniato cocido, un trozo de plátano, un arbolito de brócoli al vapor, un trozo de pera al horno, una hamburguesita de ternera o de legumbres, un porridge de avena con manzana y canela, entre  muchos otros ejemplos de alimentos o preparaciones que se pueden ir probando poco a poco una vez el bebé esté listo, y que podrán resultar mejores opciones que los cereales de bote dirigidos a la población infantil en los que se presenta el cereal refinado y endulzado (a pesar de que sean ecológicos o en muchos casos indiquen no llevar azúcar).

 

Aprovecha este momento para acompañar a tu bebé en el proceso de descubrir los sabores reales de los alimentos. Tal vez hasta te sorprenda lo bien que están algunos en su estado más natural (sin ni siquiera llevar sal). Recuerda disfrutar de la experiencia, tener una cámara a mano para retratar los progresos del bebé y si surgen dudas, busca el apoyo de un especialista.

 

3.     Evita el azúcar agregado y ten a mano alternativas para los dulces.

Si hablamos de azúcar, cuanto menos mejor y este consejo debería aplicarse por igual en adultos y en niños, aunque suele complicarse por dos motivos:

 

–       El azúcar se encuentra oculto en gran parte de productos refinados, bebidas, potitos (un solo potito puede llegar a exceder el límite superior recomendado) por lo que incluso sin agregarla en nuestras preparaciones solemos consumir más de lo recomendado.

–       Todavía muchas personas asocian la infancia a los dulces y éstos a la diversión o alegría por lo que suelen ser muy permisivos en su consumo y puede resultar misión imposible evitarlos cuando se los están ofreciendo en el colegio con sus amiguitos, en el parque, en casa de familiares o amigos y así sucesivamente.

 

¿Qué podría hacerse entonces?

 

  • Sustituir en las meriendas las galletas dulces, chocolates y gominolas por frutas en trozos, frutas desecadas como pasitas o albaricoques secos, helados de fruta natural o frutos secos.
  • Evitar refrescos, zumos envasados o bebidas achocolatadas y favorecer siempre el consumo de agua, para lo que pueden utilizarse botellitas de colores o pajitas de distintas formas.
  • Preferir alimentos integrales en lugar de refinados.
  • Sustituir el azúcar refinado y/o edulcorantes por dátiles o pasta de dátiles, puré de manzana o pera y/o plátano.

 

4.     No es necesario que te conviertas en chef, pero sí que sepas preparar comidas sencillas y saludables.

Aunque se necesite planificación y algo de estudio o entrenamiento, los beneficios de ofrecer comida hecha en casa son muchos: se podrán utilizar ingredientes de calidad, incluir gran variedad de frutas y/o vegetales, evitar el exceso de azúcares, sodio y de grasas de pobre calidad.

 

Comer en casa además permitirá que puedan compartir el tiempo de comida y aprovechar el momento para educar con el ejemplo: sírvete vegetales y frutas, atrévete a probar nuevos platos y evita realizar comentarios negativos (por ejemplo contar calorías, prohibir alimentos…) o poner en práctica conductas inadecuadas (obligarlos a terminar la comida o utilizar alimentos como premio o castigo) que pudiesen llevarlos a establecer una relación inadecuada con la comida.

 

¿Qué les parece si comenzamos por aquí y a partir de estos consejos vamos avanzando? Ponerlos en marcha puede requerir de paciencia y tiempo, pero sin duda la recompensa, que será que nuestros peques practiquen hábitos saludables, ¡valdrá la pena! Os pueden ayudar también estos cursos: Desayunos saludables, Meriendas Saludables, Comidas Saludables y Cenas Saludables.