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¿Por qué nos cuesta tanto ponernos a dieta o perder peso?

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Uno de cada seis adultos españoles es obeso y más de la mitad tiene algún tipo de sobrepeso.

La mayor parte de personas con obesidad que comienza un tratamiento dietético, lo abandona; de entre quien continúa, la mayoría no pierde peso y de entre los que lo consiguen la mayoría vuelve a recuperarlo
 

John Garrow en su libro Obesidad y enfermedades relacionadas

 

¿Qué nos sucede?

  1. Abuso de cantidades pero sobretodo de alimentos de mala calidad

Muchas recomendaciones para bajar de peso se han basado hasta ahora en la creencia de que cada caloría cuenta y es indispensable disminuir la cantidad diaria. El problema que se ve ahora no es tanto la cantidad sino la calidad. Es decir, no es lo mismo 300g de espinacas que de ternera de mala calidad.

 

  1. Mala organización en la cocina y en la compra

Muchas veces acabamos comiendo cuando ya tenemos mucho hambre y estamos cansados, por lo que abrimos la nevera y decidimos comer cualquier cosa.

 

  1. Responsabilizamos de todas nuestras necesidades emocionales a la comida

Comer muchas veces nos llena, nos tranquiliza, nos relaja, nos desestresa, mima, distrae.

 

  1. No movemos el cucu

El humano nunca se ha movido menos. Y tenemos excedentes de sobra.

 

  1. Sufrimos estrés oculto

Muchas personas no padecen estrés laboral físico pero si emocional y ni si quiera se dan cuenta. Es normal sin embargo, pues en esta sociedad “todo son obligaciones” y apenas tenemos tiempo de descansar y escuchar qué es lo que verdaderamente necesitamos y queremos.

 

  1. “El exceso de peso es una enfermedad inflamatoria”

Hay muchos estudios recientes que aseguran que la base del sobrepeso es mayoritariamente debido a la INFLAMACIÓN de la mucosa de nuestro intestino delgado, una inflamación que genera una serie de sinergias y cambios en el metabolismo que no nos permiten perder peso.

En este sentido es importante tener presente que hay alimentos proinflamatorios que facilitarán el desarrollo de dicha inflamación y que causarán un problema a la hora de intentar perder peso. Algunos de estos alimentos son:

  • •    Azúcar. Genera desequilibrio hormonal y del sistema nervioso.
  • •    Gluten. Según el Dr. Farsano, director del departamento de nutrición pediátrica del Hospital de Maryland “El gluten no es digerible por ningún ser humano.
  • •    Lácteos. El problema no es la lactosa, sino las proteínas de la leche de vaca: la albúmina y la caseína.

 

Por lo tanto, para poder conseguir nuestro objetivo de adelgazar debemos evitar los productos proinflamatorios y consumir más verduras (deben ser la base de la pirámide alimenticia), frutas, semillas, legumbres…, y seguir la proporcionalidad del plato (3 veces al día, incluyendo el desayuno) debe ser ¾ partes de verduras crudas o cocidas y ¼ parte de proteína de calidad.

Pero sobretodo, trabajar nuestras emociones y replantearnos qué es lo que no funciona en nuestra vida y porque necesitamos comer como comemos.

En resumen: la pérdida de peso debe entenderse como un concepto integral donde lo más importante NO es ponernos a dieta sino comer mejor. Lo que nos va a llevar a un peso saludable es seguir un estilo de vida saludable y duradero. Cambiemos nuestra vida, empezando por la comida.