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Hábitos saludables sostenibles en el tiempo

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¡Seguro que has escuchado en incontables ocasiones la importancia de tener hábitos saludables en nuestra vida! Posiblemente lo has oído o leído siempre asociándolo a una alimentación saludable, el sueño, el ejercicio y varios aspectos en relación al bienestar. Habrás leído muchos tips para desarrollar estos hábitos, fórmulas para mantenerlos en el tiempo y ¡recetas para generar un sinfín de ellos! Y la verdad es que… no demasiadas veces nos resulta, ¿verdad?

Hoy no es que yo te traigo la fórmula perfecta ni infalible para mantener en el tiempo aquello que te propongas pero sí voy a tratar de explicarte brevemente qué es un hábito, porque muchas veces nos es difícil – o imposible – sostenerlos y te voy a dar 7 pasos que ojalá te den ideas nuevas que puedas probar y ver si te sirven y ayudan para acercarte a tus objetivos.

Antes de nada entonces, ¿qué es un hábito? Se trata de la práctica habitual de una acción que se volverá natural en nuestro vivir diario. ¿Y qué sería un hábito saludable? Aquel que en su repetición aporta bienestar físico, mental y emocional en nuestra vida cotidiana.

Y entonces, si un hábito saludable me hace sentir bien en todas las áreas de mi vida… ¿por qué no puedo sostenerlo? Lo que sucede es que muchas veces, el cómo llegamos a constituir el hábito es lo que no nos permite sostenerlo en el tiempo. ¿Por qué? Porque si bien el objetivo es el sentirnos mejor, el camino a esto es igual de importante para no llegar desgastados emocionalmente; que es efectivamente lo que muchas veces nos hace abandonar.

Por ello, para evitar ese desgaste emocional que nos impide muchas veces instaurar hábitos saludables, te propongo los siguientes 7 pasos:

 

  1. Ten clara la meta: para todo objetivo en la vida es esencial tener claro el propósito; sin éste, no hay motivación para construir el camino.
  2. Un único objetivo: empieza poco a poco. La construcción de hábitos es gradual y el dicho “el que mucho abarca poco aprieta” termina convirtiéndose en algo real. ¡No intentes cambiarlo TODO de una vez! Prioriza.
  3. Despeja el camino: si estás intentando realizar cambios, ¡ayúdate! Si necesitas consumir menos azúcar, no llenes tu cocina de alimentos que la contengan, por ejemplo. Visualicemos en qué nos saboteamos y evaluemos qué podemos hacer al respecto.
  4. Practica (y repite): Los hábitos se construyen por repetición. Repite ese nuevo hábito una y otra vez y si un día no lo haces, vuelve a empezar! Por que…
  5. No existe el fracaso: ¿No lo has logrado un día? No pasa nada, no abandones, vuelve a retomarlo, sigue, persiste. Esto es esencial, en el volver es donde está el real trabajo.
  6. Flexibilidad: debes adaptarte y reevaluar en el camino. Si te está resultando muy difícil mantenerlo, quizá esté sucediendo algo. Estúdialo y pregúntate. Qué está pasando en tu vida? Quizás no es el momento o no es la forma.
  7. Reconoce tus éxitos: ¡deja de mirar cuantas veces no has podido construir el hábito y reconoce tus intentos y cuán bien lo has hecho también esas veces! Como te tratas tiene relación directa con tu manera de actuar. Trátate con cariño.

Los hábitos se forman de manera gradual, a base de práctica y cada día que lo intentas cuenta, lo hayas llevado a cabo o no así que recuerda: aunque no lo hayas “logrado”, el fracaso no existe. Ánimo, energía y ¡a crear los hábitos que quieras crear!