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3 pasos para recibir el nuevo año en gratitud

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Para abrir hay que cerrar y han sido los últimos meses, momentos de mucho caos. Las prisas navideñas antes de cerrar el año, cierres laborales de fin de año y nuevas planificaciones para el año que se inicia, cuentas finales y más aún, los planes para celebrar el nuevo año, al que todos ponemos muchísima presión y expectativas. Le siguen celebraciones de Reyes (quienes lo celebran) y luego viene el regreso a la rutina, cargado a menudo de presiones y propósitos. Es en esta vorágine donde ponemos generalmente todo nuestro foco fuera y se nos olvida acordarnos de lo más importante en todo esto, en este cierre para recibir el nuevo ciclo: nosotros. De ahí que haya querido escribir sobre los 3 pasos que creo importantes para recibir el nuevo año en gratitud. Porque es la gratitud aquella que nos abre las puertas para transformar todo lo vivido en una oportunidad de aprendizaje.

Pudiendo agradecer todo aquello que nos ha pasado, nos damos la oportunidad de integrarlo como nueva herramienta en este nuevo ciclo y así comenzarlo con mayores posibilidades de entregarnos bienestar. Así que aquí os dejo 3 pasos y rituales sencillos para poner en practica el agradecer y disponernos a recibir con todo lo bueno, ¡el nuevo año!

 

1. Agradece a tu cuerpo

 

Por todo lo que hizo por ti este año. Desde caminar y alimentarte hasta sentir y vincularte con el mundo. ¿Y cómo se le agradeces? Tomándote un día para darle lo mejor. No necesitas necesariamente un día libre completo (¡aunque si puedes genial!) sino que puedes escoger un día para implementar una de estas acciones realizándola con plena atención y expresándole gratitud y cariño a tu cuerpo en el momento que la ejecutas. Para ello, lo primero: elige un día. Segundo: elige una acción que implique darle cuidado y goce a tu cuerpo y tercero: realízala en consciente gratitud. ¿Algunas ideas? Realizar una comida que aporte agradecimiento a tu organismo (alimentos vivos y que lo nutran), darte un baño de tina, una mascarilla, una siesta, bailar o lo que sea que implique darle un tiempo específico para él. La acción por sí sola ya ayudará a que tu cuerpo se sienta mimado pero el hacerlo en plena gratitud le aporta ese extra que te lleva a tomar consciencia de lo genial que ha sido contigo este año (¡y todos los demás!) disponiéndote a ponerle mayor atención y cuidado a este año que iniciamos.

 

2. Agradece al resto

 

Somos seres sociales. Y somos humanos. Eso quiere decir que nuestros vínculos son infinitos, variados y muchas veces por el movimiento de la vida, dejados de lado y carentes de la atención necesaria. Tómate un momento para mirar en perspectiva y desde fuera en qué estado están tus relaciones actuales y además de reflexionar, toma acción pudiendo agradecer concretamente a aquel o aquellos a quienes te nazca. ¡No es necesario un discurso infinito! A veces un simple “gracias por tu presencia” basta para reconocer la existencia de un otro en tu vida y manifestarle la importancia que le das. La tecnología siempre ayudará pero si tienes la oportunidad (y determinación) de hacerlo en persona, mucho mejor. A veces damos por sentado que el otro sabe que nos es importante pero hacernos cargo de expresar nuestra gratitud al otro, hace gran diferencia en el vínculo y en el cómo éste puede tomar una nueva forma de crecimiento en el ciclo que viene.

 

3. Agradece a la vida

 

Elije un momento y espacio de quietud, soledad y tranquilidad. Toma un lápiz, papel y siéntate. Respira profundo por la nariz unos minutos para calmar el movimiento mental y disponte a escribir todos los sucesos que agradeces del año que has transitado. Escribe todo lo que para ti ha sido relevante, vuélvelo a leer y luego tienes dos opciones: puedes quemarlo en señal de transmutación y soltar, o puedes guardarlo para en un futuro recordar lo que te hace sentir afortunado. Dependerá de ti y del momento en el que te encuentras lo que quieres hacer con él. Lo importante es poder crear un espacio – tanto físico como psicoemocional – de gratitud con la vida que vives. Te encontrarás con la sorpresa de que a veces somos capaces de agradecer no sólo lo aparentemente “positivo” sino también lo adverso y justamente esto último puede – en un espacio de quietud con nosotros mismos – transformarse en una ayuda para fortalecerte y proporcionar herramientas para enfrentar el nuevo ciclo. Por eso agradecemos.

Recordemos que parte esencial de los nuevos comienzos son los cierres. Que para renacer, algo debe morir y que lejos de una muerte vista negativamente, se trata de oportunidades para mirar desde afuera, agradecer y dejar espacio para que todos los regalos que la vida tiene preparados para nosotros, puedan entrar y desplegarse en todo su esplendor.

 

¡Feliz inicio de ciclo a todos! Aprovechad estos 3 pasos para recibir el nuevo año en gratitud y ¡que la gratitud inunde vuestras vidas y sea motor de nuevos comienzos en todas su aristas!